En "El club de vendedores extremadamente exitoso", Chris Murray enfatiza la responsabilidad moral de los vendedores de involucrar activamente a los clientes potenciales. Argumenta que cada oportunidad perdida, derivada de la falta de entusiasmo o compromiso, resulta en decepción para las perspectivas que podrían beneficiarse de lo que ofrece. Este sentido del deber sirve como un recordatorio para que los vendedores mantengan una alta energía y pasión en su enfoque.
Murray sugiere que no capturar el interés de los clientes potenciales significa que pueden conformarse con alternativas inferiores proporcionadas por los competidores. Esto no solo se refleja mal en el vendedor, sino que también pesa mucho en su conciencia, reforzando la necesidad de diligencia y dedicación en el proceso de ventas para garantizar que los clientes obtengan las mejores opciones disponibles.