El proyecto Eagle sirve como un ejemplo de gestión local efectiva, que muestra cómo la competencia por los recursos dentro de un equipo puede fomentar un espíritu empresarial. Este entorno fue guiado por limitaciones de una mayor administración, destacando una integración exitosa de la autonomía y la supervisión en el proceso de innovación.
Sin embargo, una interpretación más precisa puede ser que el éxito del proyecto surgió del genuino entusiasmo del equipo de ingeniería, que les apasionaba crear una computadora. Su emoción jugó un papel crucial en impulsar el proyecto hacia adelante, más allá del marco gerencial establecido a su alrededor.