En "The Man in the High Castle", Philip K. Dick explora el impacto del cambio en las personas dentro de una realidad alternativa donde los poderes del eje ganaron la Segunda Guerra Mundial. La narración destaca las luchas que enfrentan aquellos que no pueden adaptarse, ilustrando cómo sus vidas se ven afectadas negativamente. La dureza del cambio es un tema recurrente, enfatizando que a menudo favorece a los fuertes mientras deja atrás a los individuos más débiles.
La cita, "Pero el cambio siempre es duro para el perdedor. Nada nuevo", encapsula este sentimiento. Señala que el patrón histórico de cambio beneficie a los poderosos y castigando a aquellos que no pueden mantenerse al día. Esto refleja un comentario más amplio sobre el incesante progreso de la sociedad y las consecuencias que trae, particularmente para aquellos que se encuentran en el extremo perdedor. El trabajo de Dick provoca un pensamiento sobre la naturaleza del poder, la adaptabilidad y la realidad a menudo involuntaria de la vida.