En "Confesiones de un artista de basura", Philip K. Dick reflexiona sobre la inutilidad de comprometerse con los medios y el discurso público, que representa una sensación de desilusión. Expresa una comprensión de que escribir cartas al editor, una vía común para compartir opiniones, se siente inútil, ya que cree que la audiencia está compuesta en gran medida de aquellos a quienes considera irrazonable o excéntrico.
Esta perspectiva destaca la frustración de Dick con la sociedad y la abrumadora presencia de excentricidad en las conversaciones públicas. El sentimiento de que la negatividad y la irracionalidad dominan las interacciones de los medios lo llevan a descartar la noción de participar en tales diálogos, revelando en última instancia una sensación más profunda de decepción en cómo se perciben y valoran las ideas en el mundo más amplio.
.