Ender Wiggin no es un asesino. Simplemente gana, por completo. Si alguien va a tener miedo, que sean los cabrones. " "Casi te hace sentir lástima por ellos, sabiendo que Ender los perseguirá.
(Ender Wiggin isn't a killer. He just wins-thoroughly. If anybody's going to be scared, let it be the buggers." "Makes you almost feel sorry for them, knowing Ender's going to be coming after them.)
En el libro "El juego de Ender" de Orson Scott Card, el personaje Ender Wiggin es retratado como un genio estratégico más que como un asesino brutal. Su planteamiento de los conflictos se caracteriza por ganar de forma exhaustiva y contundente, destacando su mentalidad táctica. Esta perspectiva traslada el miedo del propio Ender a sus adversarios, los insectores, mostrando la profundidad de su comprensión y su capacidad para burlar a sus oponentes sin recurrir a violencia innecesaria.
La narración evoca un sentimiento de lástima por los insectores, ya que se enfrentan a la implacable persecución de Ender. Las victorias de Ender no surgen de un deseo de destruir sino de un compromiso de lograr la paz superando las amenazas. Esta complejidad en su carácter lleva a los lectores a contemplar las implicaciones morales de sus acciones, donde ganar se convierte en un arma de doble filo en el esquema más amplio del conflicto entre especies.