Lo detesto. Él representa todo lo que odio en Washington. Las escuelas adecuadas, casas en Georgetown, granjas en Virginia, reuniones tranquilas en sus clubes. Tienen su pequeño mundo apretado y no entras, lo corren todo. Los bastardos. La nobleza superior, autoinflada de Washington. Utilizan los intelectos de otros hombres, el trabajo de otros hombres, lo envuelven todo en decisiones con sus imprimaturas. Y si estás afuera, te conviertes en parte de esa entidad amorfa, un "personal muy bueno". {Alfred Gillette}
(I loathe him. He stands for everything I hate in Washington. The right schools, houses in Georgetown, farms in Virginia, quiet meetings at their clubs. They've got their tight little world and you don't break in--they run it all. The bastards. The superior, self-inflated gentry of Washington. They use other men's intellects, other men's work, wrapping it all into decisions bearing their imprimaturs. And if you're on the outside, you become part of that amorphous entity, a 'damn fine staff.' {Alfred Gillette})
El orador expresa un profundo resentimiento hacia un cierto tipo de élite en Washington, que los representa como una sociedad cerrada que encarna todo lo que detesta. Critica sus antecedentes privilegiados, lo que sugiere que sus cómodos estilos de vida en vecindarios exclusivos y clubes privados contribuyen a un sentido de superioridad. Este desdén ilustra una mayor frustración con las estructuras de poder establecidas que parecen inaccesibles para los extraños y perpetúan su dominio.
Además, el orador siente que esta clase de élite se basa en los esfuerzos de los demás para mantener su influencia, presentando las decisiones como propias al tiempo que eclipsan las contribuciones de personas talentosas fuera de su círculo. La frustración culmina en el sentido de ser marginado, reducido a un mero componente dentro de una vasta burocracia impersonal. Este conflicto interno refleja temas más amplios de exclusión y la dinámica de poder en juego en entornos políticos.