No me gustaría casarme con nadie que fuera malvado, pero creo que me gustaría que él pudiera ser malvado y no lo fuera.
(I wouldn't want to marry anybody who was wicked, but I think I'd like it if he could be wicked and wouldn't.)
En "Ana de la isla" de L.M. Montgomery, la protagonista expresa una visión matizada sobre la moralidad y las relaciones. Ella sugiere que, si bien no le gustaría casarse con alguien que sea intrínsecamente malvado, existe cierto atractivo en la idea de una pareja que posee una naturaleza malvada pero que decide no actuar en consecuencia. Esto presenta una comprensión compleja del carácter, donde existe el potencial de cometer errores, pero el autocontrol define la verdadera naturaleza del individuo.
Esta cita refleja los ideales románticos de Anne y enfatiza la importancia de la elección y la integridad moral en el amor. Destaca la tensión entre pasión y virtud, sugiriendo que un hombre que puede resistir sus impulsos más oscuros es mucho más atractivo que uno que es simplemente bueno. En última instancia, captura el anhelo de Anne por una pareja que sea a la vez emocionante y moralmente sólida.