En su libro "Elija", Philip K. Dick explora el concepto de locura a través de la lente de la psicología en lugar de la legalidad. Él enfatiza que las personas categorizadas como locas a menudo carecen de una conexión adecuada con la realidad. Esta observación plantea preguntas sobre cómo la sociedad percibe y trata a aquellos que luchan con problemas de salud mental, lo que sugiere que las definiciones de cordura y locura podrían necesitar ser examinadas de manera más crítica.
Además, las ideas de Dick implican una discusión más amplia sobre la naturaleza de la realidad misma. Cuando alguien se considera loco, puede poseer una comprensión o interpretación diferente de su entorno, lo que puede desafiar las normas sociales. Esta perspectiva alienta a los lectores a reflexionar sobre sus percepciones de la realidad y las complejidades involucradas en la definición de la salud mental en varios contextos.