En "The Man in the High Castle" de Philip K. Dick, el autor explora las peculiaridades del comportamiento humano a través de la lente de la recolección. El acto de recolección, al igual que recolectar monedas o sellos, se manifiesta sin una base lógica. Esto subraya una reflexión más profunda sobre las motivaciones detrás de tales actividades, lo que sugiere que a menudo se derivan de la importancia personal en lugar del valor objetivo.
La narrativa destaca las sumas extravagantes que los coleccionistas ricos están dispuestos a gastar, enfatizando cómo la riqueza puede impulsar una obsesión con la adquisición de artículos raros. Este aspecto plantea preguntas sobre el valor, la autenticidad y el significado intrínseco que uno asigna a las posesiones, que finalmente ilustra la compleja relación entre las personas y sus pertenencias.