Uno hace su propia suerte, buena o mala... y no hay conjeturas, sólo falta de concentración.
(One makes their own luck, good or ill... and there are no guesses, merely faulty concentration.)
En "La noche del dragón" de Richard A. Knaak, el tema se centra en la idea de que los individuos dan forma a su propia fortuna a través de sus acciones y su forma de pensar. Enfatiza que la suerte no es una cuestión de azar sino más bien el resultado de la concentración y las decisiones de uno. Las circunstancias de cada persona, ya sean favorables o desfavorables, están profundamente influenciadas por la forma en que percibe y responde a las situaciones.
La cita destaca la importancia de la concentración y la intención a la hora de determinar el destino de uno. Sugiere que lo que puede verse como suerte es en realidad el resultado de los esfuerzos y la claridad de propósito de uno. La narrativa resalta el hecho de que comprender y dirigir el propio enfoque puede conducir a una vida más exitosa y plena.