Nuestras grandes civilizaciones no son más que máquinas sociales para crear el entorno femenino ideal, donde una mujer pueda contar con estabilidad; nuestros códigos legales y morales que intentan abolir la violencia y promover la permanencia de la propiedad y hacer cumplir los contratos, representan la principal estrategia femenina, la domesticación del hombre.
(Our great civilizations are nothing more than social machines to create the ideal female setting, where a woman can count on stability; our legal and moral codes that try to abolish violence and promote permanence of ownership and enforce contracts--those represent the primary female strategy, the taming of the male.)
En "Xenocidio", Orson Scott Card presenta una perspectiva que invita a la reflexión sobre los fundamentos de la civilización. Sugiere que las sociedades están estructuradas principalmente para crear un entorno estable y seguro para las mujeres. Esto implica que las complejidades de las leyes, la moralidad y los contratos sociales están diseñadas con la intención de garantizar la seguridad y la estabilidad de las mujeres. El enfoque en reducir la violencia y promover la estabilidad refleja una estrategia más profunda dirigida a dominar el comportamiento masculino para proteger los intereses femeninos.
La afirmación de Card subraya las influencias, a menudo pasadas por alto, de la dinámica de género en la configuración de las estructuras civiles. Al observar estas construcciones sociales a través del lente de las necesidades femeninas, podemos comprender mejor los esfuerzos históricos y actuales para crear entornos donde las mujeres puedan prosperar sin miedo. La interacción entre la maquinaria social y los roles de género invita a una reevaluación de cómo las civilizaciones priorizan a los diferentes miembros de la sociedad y su respectiva seguridad y empoderamiento.