Nuestra incapacidad para ver las cosas que están ante nuestros ojos, hasta que nos las señalan, sería divertida si no fuera a veces tan grave. Creo que estamos llegando a depender demasiado de que nos digan, nos muestren y nos enseñen, en lugar de utilizar nuestros propios ojos, cerebro y facultades inventivas, que probablemente serán tan buenas como las de cualquier otra persona.
(Our inability to see things that are right before our eyes, until they are pointed out to us, would be amusing if it were not at times so serious. We are coming, I think, to depend too much on being told and shown and taught, instead of using our own eyes and brains and inventive faculties, which are likely to be just as good as any other person's.)
Laura Ingalls Wilder reflexiona sobre la divertida pero seria tendencia humana a pasar por alto cosas obvias hasta que alguien las resalta. Este patrón revela una preocupante dependencia de la orientación externa en lugar de confiar en nuestra propia percepción y capacidad de razonamiento. Wilder sugiere que esta dependencia puede obstaculizar nuestra capacidad de pensar de forma independiente.
El autor anima a los lectores a valorar sus propias observaciones y pensamiento creativo, que pueden ser tan eficaces como cualquier orientación que reciban de otros. Al instar a las personas a cultivar su propio juicio y conocimientos, Wilder aboga por un retorno a la agencia personal y al pensamiento inventivo para comprender el mundo que los rodea.