La pequeña sala se había transformado en un centro de tecnología avanzada y maquinaria después de la clonación de Eagle. En el transcurso de unos pocos meses, Rasala introdujo dos nuevos prototipos llamados Tartis y Gallifrey, inspirados en los elementos icónicos de la serie Dr. Who. Estos prototipos representaron un salto significativo, ya que fueron los primeros en operar con un reloj eficiente de 220 nanosegundos a toda velocidad.
Rasala enfatizó que, similar a las aventuras del Dr. Who, el objetivo principal de estas máquinas era "conquistar el tiempo". El entorno zumbó con la actividad, con cintas MAG giratorias y numerosas unidades de disco, mostrando una combinación de innovación y ambición destinada a empujar los límites de la tecnología.