El legado de la cultura soviética influyó significativamente en sus antiguos ciudadanos, equipándolos con habilidades únicas aplicables a las finanzas modernas. Durante la era soviética, la economía estaba cargada de complejidad y escasez, sin embargo, las personas aprendieron a navegar por sus complejidades a través de lagunas. Constantine señala que después de setenta años en dicho sistema, las personas se volvieron expertas en maniobrar en torno a los obstáculos, desarrollando una experiencia colectiva en ingenio.
Esta adaptabilidad los hizo muy adecuados para entornos como Wall Street, donde la precisión, la velocidad y la astucia son vitales. A medida que pasaban de un régimen restrictivo a un mercado más abierto, estas personas trajeron su capacidad para navegar y explotar sistemas a nuevas arenas, mostrando cómo un pasado desafiante puede cultivar habilidades valiosas para el futuro.