Ya no hablas ni la mitad de lo que solías hacer, Anne, ni usas la mitad de palabras grandilocuentes. ¿Qué te ha pasado? Anne se sonrojó y se rió un poco mientras dejaba caer su libro y miraba soñadoramente por la ventana, donde grandes y gordos capullos rojos brotaban de la enredadera en respuesta al atractivo del sol primaveral. No lo sé... No quiero hablar tanto, dijo, golpeándose la barbilla pensativamente con el dedo índice. Es mejor tener pensamientos queridos y bonitos y guardarlos en el corazón, como tesoros. No me gusta que se rían de ellos o que se pregunten sobre ellos. Y
(You don't chatter half as much as you used to, Anne, nor use half as many big words. What has come over you? Anne coloured and laughed a little, as she dropped her book and looked dreamily out of the window, where big fat red buds were bursting out on the creeper in response to the lure of the spring sunshine. I don't know-I don't want to talk as much, she said, denting her chin thoughtfully with her fore-finger. It's nicer to think dear, pretty thoughts and keep them in one's heart, like treasures. I don't like to have them laughed at or wondered over. And)
En este extracto de "Anne of Green Gables", Anne reflexiona sobre un cambio en su comportamiento y observa que charla menos y usa menos palabras complejas. Una amiga observa este cambio, lo que llevó a Anne a considerar la evolución de sus pensamientos y sentimientos. Mientras contempla la enredadera en flor, revela un deseo de introspección por encima de la expresión verbal, encontrando consuelo en atesorar sus pensamientos como si fueran tesoros escondidos.
La respuesta de Anne indica una madurez que la lleva a valorar la belleza de la contemplación tranquila en lugar de la necesidad de comunicar cada pensamiento. Expresa el deseo de proteger sus sentimientos más íntimos del juicio o el escrutinio, enfatizando un aprecio cada vez más profundo por su vida interior. Este momento captura su transición de la exuberancia juvenil a una perspectiva más reflexiva y reflexiva.