Cambiar el mundo es bueno para quienes quieren que sus nombres aparezcan en los libros. Pero ser feliz, eso es para aquellos que escriben sus nombres en la vida de los demás y mantienen el corazón de los demás como el tesoro más querido.
(Changing the world is good for those who want their names in books. But being happy, that is for those who write their names in the lives of others, and hold the hearts of others as the treasure most dear.)
Orson Scott Card, en "Children of the Mind", presenta una perspectiva que invita a la reflexión sobre la búsqueda del legado y la felicidad. La cita enfatiza que, si bien algunos pueden aspirar a que sus nombres sean inmortalizados en la historia a través de logros significativos, la verdadera realización proviene de conexiones significativas con los demás. Sugiere que el impacto que uno tiene en la vida individual tiene mayor valor que el reconocimiento público.
En última instancia, la esencia de la felicidad reside en las relaciones que cultivamos y el amor que compartimos. Al centrarse en los corazones de los demás y valorar esas conexiones, las personas encuentran un sentido de propósito más profundo. Esta idea fomenta un cambio de la búsqueda de la gloria personal a fomentar la empatía y la compasión, lo que enriquece tanto al donante como al receptor, trascendiendo la mera ambición.