luchó en el mundo; pero eso estaba todavía en un futuro lejano; y la madre, cuyo primogénito era, solía mirar a sus hijos y agradecer a Dios que los "días valientes de antaño", que Jem anhelaba, se habían ido para siempre, y que nunca sería necesario para el
(fought in the world; but that was as yet far in the future; and the mother, whose first-born son he was, was wont to look on her boys and thank God that the "brave days of old," which Jem longed for, were gone for ever, and that never would it be necessary for the)
En "Rainbow Valley", la historia reflexiona sobre el contraste entre pasado y presente. Jem, uno de los personajes, añora los aventureros "días valientes de antaño", una época de heroísmo y conflicto. Sin embargo, su madre, orgullosa de sus hijos, encuentra consuelo en el hecho de que esos tiempos de lucha y lucha han quedado atrás. Ella cree que su paz y seguridad actuales son bendiciones por las que estar agradecido.
Mientras Jem sueña con una vida llena de batallas y gloria, su madre aprecia la tranquilidad de su época. Este sentimiento subraya un tema común: el deseo de aventura que choca con la aceptación de una existencia más pacífica. En última instancia, la narrativa sugiere que si bien el pasado puede resultar atractivo, la seguridad del presente es invaluable.