En "The Man in the High Castle" de Philip K. Dick, un personaje admira la sonrisa de otro, señalando su encanto y perfección. Se destaca la descripción de sus dientes, que se asemeja al estándar de belleza asociado con el patrimonio irlandés. El narrador parece ver su sonrisa como no solo estéticamente agradable, sino también indicativa de sus antecedentes culturales, lo que sugiere una profunda apreciación por sus características.
Además, la referencia a su mandíbula enfatiza la feminidad, presentando una imagen de belleza que se alinea con los ideales tradicionales. Esta atención al detalle en su apariencia refleja el interés del narrador en el patrimonio y los atributos físicos, lo que sugiere que en el contexto de la historia, estos rasgos tienen importancia más allá de la mera apariencia, insinuando la identidad cultural.