Siempre había tenido una preferencia culpable por la ficción. Como ahora parecía vivir una ficción, ésta resultó ser una elección totalmente razonable.
(I'd always had a guilty preference for fiction. Since I seemed now to be living fiction, this proved to have been an entirely reasonable choice.)
En el libro "Sunshine" de Robin McKinley, la protagonista reflexiona sobre su inclinación por la ficción, admitiendo que siempre había sentido un sentimiento de culpa por preferirla a la realidad. Su amor por las narrativas de ficción era algo que permanecía en su mente, creando una sensación de conflicto mientras navegaba por la vida.
Sin embargo, a medida que su vida se convierte en una aventura surrealista y ficticia, descubre que su preferencia no sólo estaba justificada sino también adecuada dadas sus circunstancias. Esta comprensión subraya la idea de que la ficción puede resonar profundamente con las experiencias personales, borrando las líneas entre la realidad y la narración imaginativa.