He estado leyendo tres libros que Dean me prestó esta semana. Uno era como un jardín de rosas: muy agradable, pero demasiado dulce. Y uno era como un bosque de pinos en una montaña, lleno de bálsamo y sabor. Me encantaba y, sin embargo, me llenaba de una especie de desesperación. Estaba escrito con tanta belleza... Nunca podré escribir así, estoy seguro. Y uno... era como una pocilga. Dean me dio ese por error.
(I have been reading three books Dean lent me this week. One was like a rose garden--very pleasant, but just a little too sweet. And one was like a pine wood on a mountain--full of balsam and tang--I loved it, and yet it filled me with a sort of despair. It was written so beautifully--I can never write like that, I feel sure. And one--it was just like a pig-sty. Dean gave me that one by mistake.)
El narrador reflexiona sobre tres libros prestados por Dean, cada uno de los cuales evoca sentimientos y recuerdos distintos. Un libro ofrece una experiencia de lectura agradable y dulce, similar a un jardín de rosas, mientras que otro libro, que recuerda a los majestuosos bosques de pinos, brinda alegría y una sensación de desesperación debido a su hermosa escritura. El narrador admira la prosa pero se siente inadecuado en comparación.
El tercer libro, sin embargo, se describe desfavorablemente, comparado con una pocilga, lo que indica que no resonó bien con el narrador. Esta combinación de sentimientos resalta el variado impacto que la literatura puede tener en los lectores, con algunas historias que inspiran admiración y otras que no cumplen con las expectativas.