He estado imaginando que, después de todo, era a mí a quien realmente querías y que iba a quedarme aquí por los siglos de los siglos. Fue un gran consuelo mientras duró. Pero lo peor de imaginar cosas es que llega el momento en que hay que parar y eso duele.
(I've just been imagining that it was really me you wanted after all and that I was to stay here for ever and ever. It was a great comfort while it lasted. But the worst of imagining things is that the time comes when you have to stop and that hurts.)
La cita refleja el profundo anhelo y la fantasía que experimenta el personaje, que imagina ser querido y querido indefinidamente. Esta realidad imaginada brinda una sensación de comodidad y alegría, lo que sugiere un anhelo de conexión y pertenencia. La idea de quedarse para siempre resalta el deseo de estabilidad en las relaciones.
Sin embargo, la cita también toca la naturaleza agridulce de la imaginación. Con el tiempo, el sueño se desvanece, lo que genera un dolor inevitable cuando la realidad se impone. Esto subraya los desafíos emocionales de la esperanza y la dificultad de enfrentar una situación que no se alinea con los deseos de uno, resaltando un aspecto conmovedor de la experiencia humana.