Quería casarme con madera. Quería masticar unos dos, cuatro, arrastrarse dentro de un árbol, deslizar el olmo en mi aorta para que cada latido de cada segundo fuera un gran vals con suerte.
(I wanted to marry wood. I wanted to chew down some two–by–fours, crawl inside a tree, slide elm into my aorta so that every beat of every second was a grand waltz with luck.)
La novela de Aimee Bender, "Un signo invisible propio", explora el profundo anhelo de la conexión y la transformación del protagonista a través de una obsesión inusual con la madera. La cita refleja este deseo de una manera vívida y metafórica, ya que el personaje se imagina inmersos en el mundo natural, destacando un anhelo de la intimidad con la naturaleza y el deseo de experimentar la vida de una manera nueva y profunda.
Esta metáfora de querer casarse con madera simboliza un anhelo de estabilidad, crecimiento y belleza orgánica en la vida. Masticar en dos por cuatro y arrastrarse en un árbol ilustra un impulso de incorporar elementos naturales en su ser, retratando una visión grandiosa y caprichosa de la existencia donde la suerte baila en armonía con el ritmo de la vida.