En "Un paisaje con dragones", Michael D. O'Brien explora la noción de que el amor genuino no puede florecer si nos aferramos a nuestros deseos de control, derechos y quejas. Argumenta que el verdadero amor requiere que dejemos de lado estos archivos adjuntos y motivos egoístas, que pueden oscurecer nuestra capacidad de conectarnos profundamente con los demás.
O'Brien enfatiza la importancia del desinterés en las relaciones, lo que sugiere que hasta que entregamos nuestra necesidad de dominar o poseer, permaneceremos atrapados en un ciclo de interés propio. Esta perspectiva destaca el poder transformador del amor cuando priorizamos el bienestar de los demás sobre nuestras propias agendas.