No conozco ningún depositario seguro de los poderes últimos de la sociedad excepto las personas mismas; y si pensamos que no son lo suficientemente ilustrados para ejercer su control con sana discreción, el remedio no es quitárselo sino informar su discreción.
(I know of no safe depository of the ultimate powers of the society but the people themselves; and if we think them not enlightened enough to exercise their control with a wholesome discretion, the remedy is not to take it from them but to inform their discretion.)
Esta cita subraya un principio fundamental de la gobernabilidad democrática: la soberanía del pueblo. Destaca que la máxima autoridad en la sociedad reside en la población, enfatizando la importancia de la educación y la ilustración para ejercer ese poder de manera responsable. Cuando los ciudadanos están bien informados, están mejor equipados para tomar decisiones que sirvan al bien común, defiendan la justicia y protejan las libertades individuales. La noción de que la principal salvaguardia de la libertad es una ciudadanía ilustrada sugiere un enfoque proactivo de la gobernanza: en lugar de restringir o quitar el poder a la gente, los esfuerzos deberían centrarse en empoderarla a través del conocimiento y el pensamiento crítico. Esta perspectiva inspira confianza en las instituciones democráticas y refuerza que la solución al posible mal uso del poder por parte de los ciudadanos no es el encarcelamiento o la represión, sino la ilustración. Reconoce que la educación es la clave para fomentar el juicio informado, promover la responsabilidad cívica y prevenir la tiranía. Además, la cita refleja una visión respetuosa de la capacidad del pueblo para el autogobierno, reconociendo que con la iluminación adecuada, la población puede y debe controlar los mecanismos de su sociedad. Se alinea con la idea de que una sociedad bien educada es resiliente y capaz de salvaguardar sus derechos sin coerción externa. La visión de Jefferson aboga por una inversión continua en la educación pública y el compromiso cívico como herramientas esenciales para salvaguardar la libertad y garantizar que el poder permanezca en el pueblo, como lo imaginaron los fundadores de la democracia.