En su libro "Doctrina: lo que los cristianos deberían creer", Mark Driscoll destaca las acciones de los primeros conversos en Jerusalén. Estas personas demostraron una notable generosidad al vender sus posesiones y compartir sus recursos con los necesitados, como se describe en el Libro de los Hechos. Este espíritu de apoyo comunitario ejemplifica el principio cristiano de cuidar unos a otros.
La referencia de Randy Alcorn a estos conversos de Jerusalén sirve como un poderoso recordatorio de la importancia de la generosidad entre los creyentes. Su disposición a priorizar el bienestar de los demás sobre su propia riqueza material ejemplifica la esencia del amor y la comunidad cristianos, alentando a los cristianos modernos a seguir su ejemplo de desinterés y compasión.