En la NFL, la dinámica de las lesiones de los jugadores puede conducir a cambios inesperados en el rendimiento del equipo. Cuando Kemp se lesionó, Mike Moroski, un jugador poco conocido, intervino como el mariscal de campo titular para los 49ers después de solo dos semanas con el equipo. A pesar de su oscuridad, Moroski logró completar el 57.5 por ciento de sus pases, lo que demuestra que incluso los recién llegados pueden tener un impacto en el campo.
Este escenario destaca la naturaleza impredecible de la liga, donde el entrenamiento innovador, como el de Walsh, puede transformar la fortuna de un equipo utilizando efectivamente el talento disponible, independientemente de sus antecedentes o experiencia. Los jugadores que pueden no estar en el radar de nadie pueden encontrarse en posiciones cruciales, afectando directamente el éxito del equipo.