La cita destaca la dicotomía en el mundo de la micología, insinuando que si bien hay expertos experimentados y aquellos que toman riesgos, nadie logra tanto la longevidad como la audacia en este campo. Sugiere que ser atrevido puede venir con sus peligros, lo que potencialmente limita la vida útil de aquellos que participan en actividades micológicas arriesgadas.
En el contexto de "Los asuntos olvidados de la juventud", esta cita refleja un tema más amplio de equilibrar la precaución y el coraje. Subraya las complejidades de las opciones de vida, enfatizando que algunos caminos pueden ser inherentemente riesgosos, lo que afecta la capacidad de uno para prosperar con el tiempo. En última instancia, pinta una imagen de la vida de los micólogos como aventureros y precarios.