Bajo la arcada de la plaza del mercado, encima de la puerta que conducía a las oficinas del gobierno de la ciudad, se encuentra hoy un cuadro de la Madre Ragusa, la Ciudad Libre. Los colores siguen siendo claros y frescos. Agrupados alrededor de las rodillas de la Madre Ragusa, e igualmente rodeados por sus brazos, están los niños de todos los pueblos; el normando, el mongol, el africano, el eslavo y el levantino. Aquí está la igualdad humana y la hermandad humana. Debajo del retrato hay un banco de mármol en el que se sentaban tres jueces cada día, para escuchar y juzgar en público cualquier caso que se les presentara. Representaban a la Ciudad Libre. Estaban obligados a juzgar a todos los hombres con igual justicia.
(Under the arcade of the market place, above the door that led to the offices of the city government, you see today a painting of Mother Ragusa, the Free City. The colors are still clear and fresh. Grouped around Mother Ragusa's knees, and equally enclosed by her arms, are children of all peoples; the Norman, the Mongol, the African, the Slav and the Levantine. Here is human equality and human brotherhood. Below the portrait stands a marble bench on which three judges sat every day, to hear and judge in public any case brought before them. They represented the Free City. They were bound to judge all men with an equal justice.)
La pintura de la Madre Ragusa, emblemática de la Ciudad Libre, se exhibe de manera destacada sobre la entrada de las oficinas gubernamentales de la ciudad en el mercado. Sus colores vibrantes representan a la Madre Ragusa rodeada de niños de diversos orígenes, simbolizando la unidad y la igualdad. Las imágenes transmiten un poderoso mensaje de hermandad humana entre varios pueblos, como normandos, mongoles, africanos, eslavos y levantinos.
Debajo de esta representación, un banco de mármol servía de plataforma para tres jueces que escuchaban los casos que se les presentaban diariamente. Su papel fue crucial en la defensa de los principios de la Ciudad Libre, ya que estaban dedicados a administrar justicia imparcial para todos los ciudadanos, independientemente de sus orígenes. Este compromiso con la igualdad resalta los ideales de justicia y comunidad que encarna la pintura.