Naguib Mahfouz explora el contraste entre la inocencia y las duras realidades de la vida de la ciudad. En la aldea, los personajes encarnan la pureza y la simplicidad, que encarna la esencia del patriotismo rural, mientras que la ciudad revela una sociedad más oscura y compleja donde las aspiraciones a menudo conducen a la traición y la desilusión. Esta dicotomía destaca las luchas entre una tranquila existencia rural y el entorno urbano caótico, enfatizando las tensiones de la vida moderna.
Las imágenes de un presidente que emite un gran poder sugiere un comentario más profundo sobre la autoridad y el control dentro de la sociedad. Además, la noción de una "desnudez de ojos mágicos" sugiere la exposición de las verdades que desafían las normas y expectativas sociales. A lo largo de la narración, Mahfouz teje temas de revolución y despertar en un mundo eclipsado por la oscuridad, lo que lleva a los lectores a reflexionar sobre la naturaleza del poder y la inocencia en sus vidas.