La dificultad es una moneda que los sabios utilizan para no revelar la vanidad de sus estudios y que la estupidez humana está dispuesta a aceptar como pago.
(Difficulty is a coin which the learned conjure with so as not to reveal the vanity of their studies and which human stupidity is keen to accept in payment)
La observación de Michel de Montaigne aquí destaca una crítica matizada de cómo interactúan el conocimiento y la ignorancia en la sociedad. La metáfora de la dificultad como una "moneda" sugiere hábilmente que la complejidad y la oscuridad son herramientas utilizadas por los educados para tal vez inflar el valor o la importancia de su aprendizaje. Esto implica una sutil vanidad entre los académicos, quienes consciente o inconscientemente pueden utilizar la apariencia de dificultad para enmascarar la trivialidad o la utilidad limitada de lo que han estudiado. Es una reflexión sobre el aspecto performativo del conocimiento: cómo los eruditos pueden mistificar su trabajo, no simplemente para iluminar sino para mantener el estatus o la reputación.
Al mismo tiempo, Montaigne señala la locura humana, donde la ignorancia o la estupidez "están dispuestas a aceptar como pago" esta moneda de dificultad. Hay aquí un elemento de contrato social, donde los ignorantes pagan fácilmente el costo de la confusión o la complejidad sin exigir una comprensión clara. Esto pone de relieve una dinámica interpersonal común en relación con el conocimiento: aquellos que no entienden a menudo están dispuestos o resignados a aceptar el lenguaje inescrutable de los expertos, tal vez por confianza, asombro o miedo a parecer ignorantes.
En definitiva, esta cita invita a reflexionar sobre la accesibilidad y la transparencia en la comunicación, la humildad intelectual y la relación entre apariencia y sustancia en la erudición. Desafía tanto al productor como al consumidor de conocimiento a ser conscientes del potencial de la vanidad, la ofuscación y la aceptación acrítica, instando a la claridad y la sinceridad en la investigación y la enseñanza. La paradoja aquí descrita sigue siendo muy relevante incluso en contextos modernos, donde a veces la complejidad se confunde con la profundidad y la lucha por una comprensión genuina continúa.