Todo tiende a hacernos creer que existe un cierto punto de la mente en el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginado, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de percibirse como contradicciones.
(Everything tends to make us believe that there exists a certain point of the mind at which life and death, the real and the imagined, past and future, the communicable and the incommunicable, high and low, cease to be perceived as contradictions.)
Esta cita de André Breton nos invita a considerar la fascinante idea de que nuestra conciencia puede albergar un punto donde las dicotomías se disuelven. En nuestra experiencia diaria, distinciones como vida y muerte, realidad e imaginación, pasado y futuro, y lo comunicable e incomunicable a menudo parecen absolutas y mutuamente excluyentes. Sin embargo, Breton sugiere que en cierto nivel de la mente, estas contradicciones percibidas convergen o se vuelven indistinguibles. Este concepto resuena profundamente con el pensamiento surrealista, donde los límites entre la realidad y la fantasía se difuminan para descubrir verdades más profundas sobre la psique humana.
La noción fomenta la contemplación de estados de conciencia donde las dualidades que normalmente vemos como opuestas se fusionan en una unidad. Por ejemplo, en momentos de profunda intuición o experiencia mística, los individuos pueden percibir el tiempo como un flujo infinito, donde el pasado y el futuro coexisten; o experimentar el límite entre la vida y la muerte como metáforas porosas en lugar de puntos fijos. La idea también desafía la tendencia de la mente racional a categorizar y compartimentar, instándonos a abrazar la ambigüedad y la fluidez de la percepción.
Desde una perspectiva filosófica, llegar a ese "punto" abre caminos para explorar el subconsciente y comprender la interconexión de fenómenos aparentemente dispares. Sugiere que la iluminación o la trascendencia implica trascender las dualidades para percibir una realidad más holística. Las palabras de Breton nos recuerdan que debemos permanecer abiertos a reconocer la interconexión de todos los aspectos de la existencia, fomentando una mentalidad que aprecie los matices más allá de las distinciones superficiales y abrace la complejidad de la experiencia humana.
En general, la cita ofrece una provocativa invitación a explorar las profundidades de la conciencia donde las contradicciones dejan de dividir, revelando una comprensión más rica y unificada del ser.