Me gustaría darle un buen nombre al divorcio.
(I'd like to give divorce a good name.)
Esta cita sugiere un deseo de desestigmatizar o normalizar el divorcio, viéndolo no como un fracaso, sino como un aspecto positivo o valioso de la vida. Refleja una actitud progresista hacia las elecciones personales en las relaciones y desafía las percepciones tradicionales del divorcio como algo vergonzoso. Adoptar esta perspectiva puede promover conversaciones más saludables sobre el divorcio, enfatizando que poner fin a un matrimonio puede ser una oportunidad de crecimiento y mejora para quienes están involucrados.