Me gusta mantener la calma.
(I like to keep a calm set.)
Mantener una disposición tranquila puede ser vital para afrontar los desafíos de la vida. Permite un pensamiento más claro, una mejor toma de decisiones y una experiencia más pacífica en general. La frase sugiere valorar la tranquilidad y la compostura, lo que posiblemente implica que la estabilidad y la serenidad son prioridades al abordar diferentes situaciones. Cultivar la calma también puede influir positivamente en quienes nos rodean, creando un ambiente más armonioso. En un mundo a menudo lleno de caos y estrés, elegir mantener la calma es una disciplina poderosa que fomenta la resiliencia y la paz interior.