Me encanta ir a la sala para las audiciones, pero odio hacer autograbaciones más que nada.
(I love going into the room for auditions, but hate doing self-tapes more than anything.)
Esta cita resalta un sentimiento común entre los artistas que aprecian la conexión en persona y la inmediatez de las audiciones tradicionales. Las audiciones cara a cara permiten a los artistas interactuar directamente con los directores de casting, leer en tiempo real y tal vez sentirse más seguros en el momento. Por el contrario, las autocintas pueden resultar aisladas y, a menudo, requieren que el intérprete autogestione múltiples aspectos técnicos, lo que puede resultar estresante y frustrante. A pesar de los inconvenientes, la voluntad de aceptar audiciones en persona muestra una dedicación a la actuación en vivo y la expresión personal. Capta los sentimientos encontrados que los artistas suelen experimentar con respecto a los diferentes formatos de audiciones, equilibrando el deseo de una conexión genuina con los desafíos prácticos de la autofilmación.