Tengo tanta suerte que sería repugnante no reconocerlo.
(I'm so ludicrously lucky, it would be disgusting if I didn't acknowledge it.)
Esta cita resalta un profundo sentido de gratitud y humildad. Reconocer la propia suerte, especialmente cuando se siente casi excesiva, fomenta una mentalidad de aprecio y autoconciencia. Sirve como un recordatorio para no dar por sentadas las circunstancias afortunadas y permanecer humilde ante las bendiciones propias. Aceptar lo que tenemos puede fomentar la positividad y motivar a otros a reconocer su propia suerte sin vergüenza ni arrogancia.