Sostengo que dos y dos seguirían siendo cuatro, a pesar del gemido del aficionado por tres o del grito del crítico por cinco.
(I maintain that two and two would continue to make four, in spite of the whine of the amateur for three, or the cry of the critic for five.)
Esta cita subraya la naturaleza firme de la verdad objetiva, independientemente de la opinión popular o los deseos individuales de resultados alternativos. Destaca cómo los hechos permanecen constantes, incluso cuando surgen protestas o escepticismo para cuestionarlos. La noción de insistir en que "dos y dos son cuatro" sirve como metáfora de la certeza duradera de los principios lógicos y la realidad empírica. El "quejido del aficionado por tres" sugiere que individuos inexpertos o desatentos pueden distorsionar o malinterpretar verdades básicas, tal vez por confusión o por deseo de simplificar. Mientras tanto, el 'grito del crítico por cinco' apunta a escépticos o críticos que, tal vez por contradicción o perspectivas diferentes, pueden intentar alterar o cuestionar hechos fundamentales, no a través de evidencia o razón, sino mediante un mero desafío u objeción. En un sentido más amplio, esta cita puede verse como un recordatorio para mantenerse firme en los hechos y el razonamiento en medio de la oposición. Nos invita a considerar que el verdadero conocimiento o la verdad no depende del sentimiento o la crítica popular sino de la coherencia, la lógica y la evidencia. Reconocer esto puede fomentar la resiliencia en las actividades intelectuales y la toma de decisiones diaria, animándonos a valorar la precisión y la verdad por encima de las opiniones subjetivas. En última instancia, habla de la importancia de mantener la claridad y la confianza en lo que se puede demostrar que es correcto, incluso cuando nos enfrentamos al ruido y la discordia de quienes podrían preferir una versión diferente de la realidad. Esta postura firme ayuda a preservar la integridad del entendimiento en un mundo a menudo lleno de narrativas contradictorias.