Conocí a Metro en FaceTime. En persona, estuvo en el estudio. Fue entonces cuando ya habíamos decidido que íbamos a hacer un mixtape juntos. Había tres teclados a su alrededor. Una vez que comencé a decir: 'Oye, déjame hacer algo', él se apartó de mi camino y entonces la magia comenzó a suceder.
(I met Metro on FaceTime. In person, was in the studio. That was when we had already decided we were gonna do a mixtape together. There were three keyboards around him. Once I started to say, 'Hey, let me do something,' he kind of got out of my way and then the magic started happening.)
Esta cita captura la química orgánica y la sinergia creativa que pueden surgir cuando los artistas colaboran. La reunión inicial informal en FaceTime que se convirtió en una sesión en persona resalta la importancia de construir relaciones antes de crear música. Las vívidas imágenes de los teclados y el momento en que un artista da un paso atrás para dejar brillar el talento de otro enfatizan la naturaleza espontánea de la innovación musical. Nos recuerda que, a veces, los mejores momentos en el arte provienen de dejarse llevar y confiar en el proceso, permitiendo que la creatividad fluya de forma natural. La narrativa de Nav muestra el espíritu colaborativo que alimenta la grandeza musical.