Nunca controlo una película. La película me controla.
(I never control a film. The film controls me.)
Crear arte, especialmente en el cine, a menudo se siente como una danza entre la visión del artista y el flujo espontáneo de la inspiración. Esta cita resalta la humildad y el respeto que debe tener un director por la naturaleza impredecible del proceso creativo. Sugiere que a pesar de la planificación y la intención, la verdadera esencia de una película emerge a través de la colaboración, la intuición y, en ocasiones, la cesión del control. Aceptar esta dinámica puede conducir a obras más auténticas y convincentes, reconociendo que el arte a menudo guía al artista y no al revés.