Creo que la gente no quiere que la convenzan. Y a la gente ni siquiera le gusta persuadir.
(I think people don't want to be persuaded. And people don't even like to do the persuading.)
Esta cita destaca la tendencia humana a resistir la influencia y la incomodidad que muchos sienten al intentar persuadir a los demás. Sugiere que la persuasión es a menudo un proceso incómodo, ya que las personas prefieren la autenticidad y la autonomía a ser convencidas o convencer a otros. Reconocer esto puede animarnos a abordar las conversaciones con más empatía y paciencia, entendiendo que la persuasión no se trata sólo de lógica sino también de conexión emocional y respeto mutuo. Aceptar estos matices puede conducir a una comunicación más genuina y efectiva y, en última instancia, fomentar mejores relaciones y resultados colaborativos.