He notado esto: cuando es la primera cita, y te jodas, el chico te sostiene mucho mejor que él las próximas veces. La primera cita, eres una especie de sustituto de quien amaba por último, antes de que se dé cuenta de que no eres ella, por lo que obtienes toda esta buena emoción de residuos. Me sentí apreciado, metido en su vientre, como nos habíamos conocido durante años y yo era su maravillosa niña y ambos dormimos muy bien.
(I've noticed this: when it's the first date, and you fuck, the guy hold you much better than he does the next few times. The first date, you're sort of the stand-in for whomever he loved last, before he fully realizes that you're not her, and so you get all this nice residue emotion. I felt cherished, tucked into his belly, like we'd known each other for years and I was his wonderful girl and we both slept great.)
El orador reflexiona sobre la intensidad emocional de la intimidad física durante una primera cita, señalando que a menudo se siente más cariñoso en comparación con los encuentros posteriores. Este encuentro inicial crea una conexión única donde el hombre proyecta sentimientos de sus relaciones pasadas en la nueva pareja, envolviéndola en un cálido abrazo emocional como si compartieran un vínculo más profundo. La experiencia puede sentirse reconfortante e íntima, como si los dos se hubieran conocido por mucho más tiempo.
Esta percepción de la primera fecha subraya la compleja dinámica de las relaciones emergentes. Si bien la conexión inicial puede sentirse profunda, a menudo se desvanece a medida que ambos socios navegan por sus paisajes emocionales individuales, lo que lleva a un tipo diferente de interacción en reuniones posteriores. El máximo inicial de ser apreciado da paso a la realización de sus identidades separadas, destacando la naturaleza transitoria de tales conexiones apasionadas.