Yo era hija única, por lo que era muy exigente. Lo disfruté muchísimo, pero no fui muy agradable.
(I was an only child, so I was very demanding. I enjoyed it thoroughly, but I wasn't very pleasant.)
Esta cita ofrece una idea de cómo ser hijo único puede influir en la personalidad y el comportamiento de uno. Destaca la tendencia de los individuos que crecen en solitario a desarrollar fuertes deseos y expectativas, tal vez como una forma de llenar el vacío social o afirmar el control. El reconocimiento de disfrutar estas exigencias y al mismo tiempo reconocer que podrían no ser encantadoras muestra un nivel de autoconciencia. Nos recuerda que la educación personal da forma a nuestras interacciones, pero también deja espacio para el crecimiento y la autorreflexión.