En 2005, cuando sentí que mi tendón de Aquiles se rompía, supe al instante que no era sólo mi anatomía la que había cambiado, sino también mi vida.
(In 2005, when I felt my Achilles snap, I knew instantly that it wasn't just my anatomy that had changed, but my life as well.)
Esta cita captura vívidamente un momento de profunda transformación. La lesión repentina sirve como una poderosa metáfora de cambios inesperados en la vida, ilustrando cómo un revés físico puede simbolizar o catalizar un cambio emocional y psicológico. Nos recuerda que los reveses, aunque dolorosos, a menudo conducen a un crecimiento personal y una redefinición significativos. Aprovechar esos momentos nos permite reconsiderar nuestras perspectivas y prioridades y, en última instancia, dar forma a un nuevo capítulo con resiliencia y perspicacia.