Es mucho más sencillo ser un perro, y el amor de un perro, una vez dado, no se reconsidera.
(It is a much more straightforward thing to be a dog, and a dog's love, once given, is not reconsidered.)
En "Deerskin" de Robin McKinley, el autor explora las complejidades del amor y la lealtad a través de la lente de la compañía canina. A diferencia de los humanos, los perros expresan su cariño de forma incondicional y sin dudas. Esta sencillez en su amor es reconfortante y sincera, lo que contrasta con las relaciones humanas, que a menudo implican indecisión o desamor.
La cita refleja la naturaleza inherente de la devoción de un perro, enfatizando que una vez que forman un vínculo, este es firme e inquebrantable. Esta representación del amor sirve como recordatorio de la pureza de las conexiones caninas, que contrastan marcadamente con la agitación emocional que frecuentemente experimentan las personas en sus relaciones.