Incluso es posible que leyes que no tienen su origen en la mente sean irracionales y nunca podremos lograr formularlas.
(It is even possible that laws which have not their origin in the mind may be irrational, and we can never succeed in formulating them.)
Esta afirmación invita a reflexionar sobre la naturaleza de las leyes y sus orígenes. Sugiere que algunas leyes pueden surgir de fuerzas o circunstancias más allá de la comprensión humana o del pensamiento racional. El reconocimiento de que tales leyes podrían ser irracionales o estar fuera de toda formulación subraya las limitaciones de la comprensión humana y la complejidad de los principios que rigen el universo. Nos desafía a considerar si todas las leyes son inherentemente racionales o si algunas están inherentemente veladas por el misterio, enfatizando la humildad en nuestra búsqueda del conocimiento y el orden.