Un líder que escucha constantemente el terreno o se mantiene demasiado alerta a cada pequeño detalle puede perder de vista el panorama general. Tal comportamiento podría indicar un exceso de precaución o falta de confianza, lo que puede socavar el respeto y la confianza. El liderazgo eficaz a menudo equilibra la atención con la visión, inspirando a los seguidores demostrando claridad y propósito. Cuando los líderes parecen demasiado inmersos en detalles menores, esto puede erosionar su autoridad y la admiración que suscitan. El verdadero liderazgo requiere perspectiva, confianza y la capacidad de centrarse en los objetivos generales sin dejar de estar atento a los detalles importantes.
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