Los irlandeses se encontraron en una situación única, contemplando cómo usar una cantidad sustancial de dinero. En lugar de invertir en vías tradicionales, consideraron humorísticamente comprar Irlanda el uno del otro. Esta noción caprichosa destaca la ironía y los desafíos que enfrentan la nación durante una agitación financiera.
El economista Morgan Kelly ha proporcionado estimaciones alarmantes sobre el alcance de las pérdidas en el sector bancario irlandés. Sus cálculos sugieren que las pérdidas relacionadas con la propiedad podrían alcanzar alrededor de 106 mil millones de euros, una enorme carga que agotaría los ingresos fiscales de la nación durante los próximos cuatro años. Esta situación pinta una imagen marcada de las luchas económicas que Irlanda ha enfrentado, enfatizando la profundidad de la crisis financiera.