En "sin protección", la autora Barbara Kingsolver reflexiona sobre el papel de los científicos en relación con la inmensidad del universo. La perspectiva presentada es que los científicos no son la vanguardia del descubrimiento, sino que sirven como humildes observadores del mundo natural. Esta subordinación enfatiza la importancia de permanecer discreto mientras explora las complejidades del universo.
La cita destaca la necesidad de que los científicos miren más allá de sus inclinaciones y prejuicios personales. En lugar de buscar la verdad dentro de sí mismos, están llamados a investigar el mundo externo y sus maravillas. A través de esta exploración, se esfuerzan por descubrir los elementos extraordinarios que existen a nuestro alrededor.