La sonrisa del personaje contrasta con sus palabras despectivas, dejándolo incierto sobre su verdadera seriedad. La conversación gira en torno a un tema significativo, pero ella la aborda de una manera lúdica, que él interpreta como un posible rasgo similar a Android. Esto sugiere una falta de conexión emocional genuina y conciencia de las implicaciones de sus declaraciones, mientras recurre a las definiciones intelectuales vacías en lugar de expresar sentimientos más profundos.
Además, Rachael cambia de expresar dolor sobre su situación para burlarse juguetonamente de sus desafíos. Esta transición indica una complejidad en su personaje, mostrando tanto su lucha como una nueva asertividad. Su comportamiento plantea preguntas sobre la profundidad emocional en los seres artificiales y desdibuja las líneas entre el sentimiento humano y la fachada mecánica de un androide.