El esfuerzo por identificar al enemigo como singular en forma es un discurso inverso que imita sin crítica la estrategia del opresor en lugar de ofrecer un conjunto diferente de términos.
(The effort to identify the enemy as singular in form is a reverse-discourse that uncritically mimics the strategy of the oppressor instead of offering a different set of terms.)
En el "problema de género" de Judith Butler, se argumenta que los intentos de definir al enemigo como una entidad singular reflejan una narración dañina. Este enfoque replica inadvertidamente las tácticas del opresor, en lugar de crear nuevos marcos para comprender la opresión y la identidad. Tal estrategia limita la complejidad de las experiencias y la naturaleza multifacética de las luchas contra diversas formas de dominación.
Al clasificar simplísticamente al enemigo, corremos el riesgo de reforzar las divisiones binarias que pasan por alto la interseccionalidad del género, la raza y la clase. Butler aboga por un discurso más matizado que reconoce la diversidad dentro de las luchas, lo que permite un diálogo más rico que trasciende las narrativas simplistas impuestas por los que están en el poder. Este cambio es esencial para fomentar un discurso feminista genuino que puede abordar efectivamente las complejidades de identidad y subversión.