El mensaje abrumador de la Expiación es el amor perfecto que el Salvador tiene por todos y cada uno de nosotros. Es un amor lleno de misericordia, paciencia, gracia, equidad, paciencia y, sobre todo, perdón.
(The overwhelming message of the Atonement is the perfect love the Savior has for each and all of us. It is a love which is full of mercy, patience, grace, equity, long-suffering, and, above all, forgiving.)
Esta profunda cita resalta la esencia central de la Expiación: la del amor perfecto e incondicional. Sirve como recordatorio de que el amor del Salvador se extiende por igual a todos, independientemente de las circunstancias o nuestras imperfecciones. Un amor así es incomparable, está arraigado en la misericordia y la paciencia, y encarna la gracia que nos ofrece esperanza incluso en nuestros momentos más oscuros. La virtud de la equidad y la gran paciencia enfatiza que Su amor es justo y duradero, y perdura a través de nuestras pruebas y defectos. Lo más importante es que el atributo del perdón subraya la voluntad divina de perdonarnos libremente, proporcionando un camino para la redención y el crecimiento. Reflexionar sobre este mensaje nos anima a emular estas cualidades en nuestras propias vidas. A través de Su amor, aprendemos a ser más misericordiosos y pacientes con los demás, reconociendo que todos son amados y valorados provechosamente. Saber que el amor divino es perfecto e inquebrantable proporciona inmenso consuelo y fuerza, inspirándonos a luchar por una mayor compasión y perdón. También nos invita a aceptarnos a nosotros mismos y a los demás con dignidad, entendiendo que todos somos hijos queridos de Dios, capaces de cambiar y crecer. Vivir de acuerdo con este amor divino fomenta un espíritu de humildad y gratitud, recordándonos que el máximo ejemplo de amor se dio a través de la expiación de Cristo, que continúa siendo un faro de esperanza y reconciliación para la humanidad.